domingo, enero 21

Requiem

Blanca era
la gata luna
llegó de regalo estival
con la sugerencia
de un antepasado angora.



Hay un silencio
de mar furioso entrando
por cada ventana abierta;
en su comienzo
parecieras percibir la espuma
y el frío en los pies
la fuerza del agua
tu inmovilidad mustia:
Es la pérdida
el augurio en ojos de
quien entrega la noticia.
Ahí comienza
a entrar inclemente
el agua salada
y va congelando tu pecho
tu estómago
brazos languidecen
te marchitas.

Quisieras dar una respuesta
pero te alejas
a tu cuarto
a cualquier parte
pero solo
donde puedas habitar
en el silencio del
recuerdo
dar el abrazo final
quizás una palabra
para ese viaje
desconocido.

Y luego el silencio
la nada
la habitación vacía.

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