Escribí un poema
que no era bello pero decía
dos o tres verdades
de las mías pequeñitas.
Y al final apreté un botón
con una flecha en contra
“backspace”
sacrificando el poema por ver
como corren las letras hacia la fuente
y ahí el poema comenzó a brillar y a sonreír
en su precariedad, en su olvido
nunca siendo
se desvistió de sus letras imaginarias
y parió la nada.
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2 comentarios:
ja! Me gusta este juego estético. Muy bueno! muy bueno!
Besis
era un poema que borraba sus rastros, era un poema siniestro.
me encantó!
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