Conozco tu pesar, como un viento
que nadie ve pero te dobla. Y vuelves
al sin sentido del estudio y la vida burguesa
te abrochas de seguridad y con corbata adornas
tu alcurnia, como símbolo de soga al cuello
como correa de perro: tu libertad de 49 centímetros.
Qué me dices amigo, si te invito a lo desconocido
al burdel del mendigo, al útero del que no a sido.
Te atormenta este sino que conquistó tu sueño
e hizo de la vigilia una torpe reproducción de lo establecido
y tus padres y amigos: ellos opinan lo mismo
que el arte lo dejes para después de la cena. Ellos
no ven la jaula abierta noche y día;
¿Acaso temes escapar y alimentarte
de la tierra y del mar? porque hasta de aire
viven los que vuelan.
Qué me dices amigo, si te invito a lo desconocido
al burdel del mendigo, al útero del que no a sido.
No te disculpes, así pronto
la muerte habrá de reír mientras te lleva insatisfecho,
como diciendo: Ay, que desperdicio;
Ay, este niño amedrentado.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario