Te encontré como se encuentra
un lindo atardecer y una tarde memorable:
una complicidad entre azar y destino.
Y fue como a nadie le gustaría
y como nadie realmente quiere
pero te encontré y las circunstancias
se retiran avergonzadas de mi memoria.
Y también te miré y te hablé
hasta me sentí feliz por escuchar tu voz
y sentir los ecos en mi alma extasiada
Pero eso fueron un par de canciones
y de vuelta a la realidad
al no te conozco
al como mierda voy a hacer para, en medio
de todo este aparato artificial, en medio de
las máscaras a las que nos han habituado
hablarte sin carne y sin deseo
y escucharte sin un corazón atormentado de
soledad.
Y como las relaciones platónicas no tienen
un piso de casualidad y pequeños detalles
sino más bien una eterna perfección
que nunca se alimentará de realidades
ahí te vi pasar y naufragar en mi sueño.
Entonces me tranquilicé con la idea de lo irrealizable
pero viniste hoy a llenarme de estocadas
a recorrer mi espalda con erizos
a no mirarme ni despedirte
a olvidarme en el rincón que siempre me ha pertenecido:
un desconocido
que no sospechas se ha enamorado.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario