Háblame de tu locura
que viene de noche y te roba
los cardos para perfumar tu
poncho de fotografías y tesoros.
Háblame de las horas sin nombre
por las que estuviste presa
donde el hambre engendró
la sonrisa que perfuma tu estar.
Háblame de tu niñez olvidada
de los payasos de greda y pasto
con los que armaste esta alcoba
con el sexo de arrayanes perfumado.
Háblame del nogal en tu vientre
de miedo y soledad enraizado
y de sus nueces verdes
de tu alma abierta el perfume.
Háblame de todos los senderos
que enlodaron tu andar felino
De todo eso, ¡y más!
¡Pero háblame!
No te duermas amada mía
veo como un faro tu cansancio
por tan larga travesía
llegaste luz y ahora silencio
tus labios callan su melodía.
No has muerto yo sentencio
tu recuerdo perfuma mi elegía.
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