Una caja de alfajores;
un chocolate amargo con
avellanas
y todavía
no apago la angustia
nada, ahí esta y se queda
con sus ojitos verdes y
chiquitos.
las horas de mañana vienen
al trote de ejercito
y tiemblan mis entrañas
la indigestión no es menor
y de tanto mate
mate que te mate
es de adentro afuera y vamos
y después no duermes
bailando a cabezazos sobre la
tierna almohada estéril
¡qué diablos encarnados!
se follan entre todos la angustia pasajera
y ahí viene dando gritos… corre que te corro
corre que se acaba
y por vacías que estén
mis canastas frutales
después de que el segundero
las golpee implacable con su látigo
del reproche
del fracaso
por vacías volverán llenas
de paz y una angustia que de tanto follar
se ha vuelto puta
un par de guiños verdecitos
y se va a que se la cojan
los rojos en el infierno.
Y yo
con mi almohada en celo.
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1 comentario:
Me encantó este poema, esta angustia que se ha vuelto puta. Muy bueno!
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