martes, junio 26

Soneto imperfecto

Somos estos cuerpos derretidos
tu oro y tu plata fina
con mi estaño espurio confundidos
bajo la noche opalina.

Qué será de nosotros querida
el hielo sacro y el rocío
despuntan una olvidada herida
y de esta piedra surge el hastío.

El calor nos ha dejado, indiferente
sin saber lo que es tuyo y qué es mío
enlazados así frente a frente.

El amor resultó un desierto baldío
cuyo viento es un polvo asfixiante;
la ceniza mustia de nuestro amorío.