viernes, marzo 2

Chocolate Amargo

Tuve que comer un
chocolate amargo
para esconderme del asco;

la media hora de tormento
desde un cuarto de sábanas extrañas
de esas que no te abrazan
de esas que te expulsan
saciadas de tu humanidad
con la claridad difusa de
la mañana; desnudez ahora pudorosa.

la media hora
de placeres olvidados e irreales
con la saliva mustia que no quieres
tragar: ¿pensaste que
el deseo era
camino y guía?

Como el envase de un medicamento
una vez que la vida se ha salvado a sí misma
eres un deshecho
camino a una larga ducha; un

chocolate amargo;
dormir lo que queda de la mañana silente y maternal.

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