Un helado se derrite, languidece
exánime busca su ocaso en el barquillo
en el dedo
y la lengua hostigada
salivosa y sin tregua.
Sabor a chocolate con almendras
sambayón, frutos del bosque
y sabor a columpios y tierra en las
rodillas rasguñadas.
Un helado
se acaba aunque tú no quieras
y si lo demoras
se lo come el suelo y alguna hormiga
o lo engulles o lo botas por ahí
con todos tus juguetes
con las horas de no tiempo
así se acaba
cuando por ahí una mujer te apunta el labio
y te dice que tienes chocolate, fresas,
sambayón.
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