Tuve un déjà vu
Me encontraba en un
día sin soles. El mar
ahí pronunciando
sus promesas de abismo
(tu perfume de flores
me confunde
tanto como a ti)
Una voz amiga
nace a mi encuentro
y sopla un consejo:
desnúdate y lánzate
húndete, ahógate.
Entonces escapo, más
vale una muerte en
la vida que una
en las artes.
La sal que seda
limpia la piel, pero
no mata tu recuerdo;
mi único tesoro
submarino.
Y mientras esa voz amiga
hablaba. Ya sabía
que terminaría ahí
acariciando un baúl
de joyas
en mis profundas
saladas
aguas.
Pero también tuve el
otro déjà vu
en el que me quedaba
y perseguía tu aroma,
hasta el final
de la primavera.
También te perdía
en esa visión, pero
fui infeliz
por no atesorar
tus ojos cárcel
y morir de tierra seca.
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