vuelvo donde siempre
se está. la des-
ilusión
la pena a pagar por la noche
de sueño tibio.
En ese barco sin remos
sin velas
se observa siempre el horizonte
distante desvelo del deseo
despierto con el sol
quemando desde el principio
siempre avisando
lengüeteando “re ali dad”.
me inflama el arrepentimiento
las llagas del remordimiento
el toque redentor de la luz.
mar de eterno va-i-vén
mi celda de infinita expansión.
Soñé que tenía compañía
y remos
tal vez tierra también
soñé que escapaba del azul
del abismo y del sol
mas el viento tañe un réquiem
al amor
nadie duerme para siempre
salvo quien sala su garganta
en el grito silente
de la aceptación húmeda
el brazo del mar hasta las entrañas.
El cobarde en la borda
dormirá otra noche
otro sueño, otro despertar
otro principito a la deriva.
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