En esta hora nocturna
rodeado del silencio de
las cosas; con la lengua
seca y vacía
y versos dispersos
revoloteando como
moscas:
tus ojos,
la proximidad de tus
labios: quizás inventé:
el roce de tu mano; tu
pelo; tu mejilla de
durazno.
Sin conocerte fuiste
escogida
y vienes a llenar de melodías
las murallas de labios
cerrados: Comienzan
a sonreír.
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1 comentario:
te seguí hasta acá
una pena que estando en santiasco no pudiera darte un beso de cumpleaños
la costumbre de no estar
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