Los primero poemas salían libres
como polen de primavera
llevados en una tarde de viento tibio
y fueron traspasando nuevos límites
y se formaron jardines.
Entonces alguien se me acercaba
y elogiaba mi honestidad; por eso mismo
se quedaban en la ventana, tratando de ver más
tratando de entrar.
Entonces empecé a escribir sobre los
paisajes que se formaban con sus caras
y la honestidad les molestó. Fueron a buscar
hachas y sierras para botar mi casa;
gané el título del monstruo.
Algunas veces no entendían que los poemas
son más amplios y extraños que su autor
que es un juego de ficciones con verdades universales
pero me juzgaban como si fueran mi biografía.
Y a la corte escoltado con gritos y frutas descompuestas
fui a rendir homenajes.
La poesía florece cuando su autor muere
o es un desconocido de todos
entonces cada uno la hace suya
hace suya las verdades mas universales y las propias
y agradece que alguien osara entintarlas.
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